8/24/2019

LE VIEUX LYON












Feliz fin de semana a todos. Hoy os traigo un nuevo post, y me desplazo esta vez a una urbe que para muchos pasa desapercibida cuando visitan Francia -abducidos por la dulce vorágine parisina- pero que ciertamente merece una visita en menor o mayor profundidad -y si es el segundo caso, mejor-: Lyon.
La tercera ciudad gala en lo que a población se refiere -precedida sólo por París y Marsella- es además la capitale gourmande -capital gastronómica- de Francia, y un importante nodo para las artes y la cultura.
Hoy me centraré en uno de sus lugares más encantadores, el viejo Lyon -Vieux Lyon-, un barrio medieval-renacentista a orillas del río Saona, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a su gran extensión y a la buena conservación de los edificios y pintorescas callejuelas que construyen este noble espacio.
Mi recomendación: intentad perdeos. Las callejuelas estrechas y acodadas, sin una trama urbana demasiado clara, invitan a pasear detenidamente al abrigo de sus muros, de los tradicionales bouchons lyoneses que copan cada rincón, o de las deliciosas fragancias que desprenden las perfumerías locales.
Además de pasear por sus calles y callejones, no dudéis en profundizar un poco más: las puertas de algunas comunidades de vecinos están abiertas a los visitantes, para poder contemplar así la singularidad de las traboules lyonesas, pasadizos que conectan unos patios de vecinos con otros y que sólo encontraréis aquí y en una escasa lista de ciudades más.
En cuanto a la oferta gastronómica, hay platos y vinos de la tierra deliciosos, pero igualmente también encontraréis ciertos platos algo extraños para el paladar mediterráneo que quizás prefiráis no pedir. Elegid con sabiduría.
¡À tout à l'heure!

8/08/2019

EDINBURGH I











Hace ya un par de años, allá por el otoño de 2017,  mis dos mejores amigas -María y Miriam, o las 'm&m's'- y yo decidimos irnos a la aventura, y en un fin de semana escaso, en mitad del frenético discurrir del curso en Arquitectura, y con el mes de diciembre aproximándose, tomamos rumbo a tierras escocesas. Para los que no hayáis estado, Escocia es un lugar maravilloso, de cuento, que debéis visitar aunque tan sólo sea una vez en la vida. Un verde escandaloso, paisajes de ensueño, ciudades medievales, historias fantásticas, arquitectura moderna... y siendo riguroso, un frío que te pelas -sobre todo si vais por fechas similares-. En cualquier caso, bastante abrigados y preparados para la ocasión, disfrutamos juntos los tres de aquella experiencia, de la que hoy os traigo un trocito. La Ciudad Nueva de Edimburgo es una zona bastante céntrica. Linda al sur con la Ciudad Vieja, y pese a su nombre, la Ciudad Nueva es una extensión de esta urbe escocesa cuyos orígenes se remontan al siglo XVII. La mayor parte de los edificios que se erigen en esta parte de la ciudad muestran una arquitectura de corte georgiano, y en ellos los órdenes clásicos son empleados con gran rigor y precisión, generando obras de noble impronta y carácter imponente. Entre los ejemplos más exquisitos, podéis encontrar el palacete donde tiene su sede el Royal Bank of Scotland -RSB, con una escala humana, y el tímpano del frontón rícamente decorado con armas y motivos vegetales dorados-, los Archivos Nacionales de Escocia -caracterizados por la austeridad de su fachada y la cúpula que corona el cuerpo central- y el Hotel Balmoral -en este caso, un edificio victoriano que se eleva en el cielo con su torre del reloj, convirtiéndose en uno de los elementos que caracterizan el skyline de la ciudad. Precisamente aquí concluyo la escritora J. K. Rowling la saga Harry Potter-. En definitiva, un lugar por el que conviene darse un plácido paseo.

8/02/2019

O CEBREIRO









Buenas chicos,

En primer lugar, disculpad la tardanza. Llevo ya casi un año sin publicar nada. El curso en la Escuela de Arquitectura fue duro y 'time-consuming', así que no tuve mucho tiempo para elaborar nuevas entradas. Sin embargo, con el parón estival, he tenido la oportunidad de visitar y conocer nuevos lugares, e inspeccionar cada uno de sus recovecos. 

En concreto, este mes de julio visitamos Galicia en un viaje familiar, con la siempre adorable compañía de Dobby, el miembro más joven y juguetón de la familia (sobre todo visitando zonas de A Mariña Occidental y A Coruña).

Después de dos días en carretera (con noche en Salamanca) cruzamos al fin la frontera gallega y nos topamos con esta joya rural de Galicia: O Cebreiro, el primer pueblecito gallego del Camino Francés a Santiago de Compostela. Esta pequeña aldea, hoy en día refugio para los peregrinos que se dirigen a la ciudad del apóstol, está formada por tradicionales casas con estructuras murarias de piedra y tejados de pizarra que configuran una pintoresca estampa. Además, existen hoy día algunas pallozas, construcciones vernáculas constituidas por una planta circular con muros de mampostería y cubierta cónica elaborada con tallos de centeno. 

Dejando a un lado las particularidades de la arquitectura tradicional de los Ancares lucenses, merece la pena sin duda parar en O Cebreiro tan sólo para admirar sus vistas privilegiadas sobre valles y colinas de un frondoso verde embriagador. E igualmente merece la pena parar a tomarse una deliciosa tapa y disfrutar así del ambiente apacible y mágico de O Cebreiro.


9/15/2018

LE VIADUC DES ARTS - COULÉE VERTE RENÉ-DUMONT








Located just a few steps away from Place de la Bastille seats one of the most beautiful spots in our personal 'off the beaten paths Paris guide', le Viaduc des Arts. This ancient viaduct, which in past times served as railway line towards Vincennes, was completely transformed in the 1980s to serve as a linear park over street level. Following at first the Avenue Daumesnil, it then diverts to end up a few steps away from Bois de Vincennes, one of Paris's biggest green lungs. In addition, the vaults of the viaduct were restored and turned into original ateliers de création, cafés, and decoration shops... something just idilical.
The Promenade Plantée is in either case a nice sport to have a relaxing walk and change your point of view of the city: just feel how the long Parisian boulevards extend at your feet, and enjoy the natural environment created by the trees and plants planted upstairs. You shall not miss it if you ever go to Paris!